Noticias 16-08-2016 TENIS - Tres árbitros madrileños de tenis viven una experiencia inolvidable e inigualable en los Juegos Olímpicos de Río con participación en una final incluida





Imagen Unos Juegos Olímpicos no solo reúnen a los deportistas más en forma del planeta, sino que también requieren de los jueces de mejor categoría de todos los países para formar un equipo internacional de élite del arbitraje en cada deporte.

En el tenis de los Juegos de Rio 2016 fueron convocados cuatro árbitros españoles y desde el Comité Madrileño de Árbitros de Tenes proclaman con orgullo que tres de ellos han sido madrileños:



Félix TORRALBA (MAD), chapa Oro
Jaume CAMPISTOL (CAT), chapa Plata
Chechu SIERRA (MAD), chapa Bronce
Pablo RODRÍGUEZ (MAD), chapa Bronce

Félix Torralba y Jaume Campistol ejercieron como Jueces de Silla. Chechu Sierra y Pablo Rodríguez trabajaron como Jueces de Línea, rotando por todas las líneas durante el torneo, y llegando a ser seleccionados para los equipos que arbitraron las Finales individuales masculinas.

Para Chechu y Pablo esta ha sido su primera participación en unos Juegos Olímpicos, o sea que simboliza una experiencia muy importante para ellos dentro de su carrera.

Además, haber llegado a formar parte del equipo arbitral de una Final Olímpica fue para ellos algo singular, un momento que suscita «una sensación indescriptible».

Hablando con ambos, reconocen que es todo un placer y un orgullo poder formar parte de estos Juegos Olimpicos, únicos además por ser las primeros de la historia que se celebran en Sudamérica.

Felices por haber disfrutado la oportunidad de vivir Un Mundo Nuevo —así es el lema de estos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro—. Comparándolos con los torneos grandes en los que han tenido ocasión de colaborar, perciben los Juegos Olímpicos como el evento más emocionante y emotivo en el que se pueda participar dentro del mundo del tenis. Partiendo del hecho de que se celebren cada 4 años, que ya lo convierte en un torneo muy especial, a ello hay que sumar que los jugadores compiten representando a su país, lo que hace que estos jueguen especialmente motivados.

Esta pasión se transmite y se contagia a través de la gente, creando un ambiente increíble entre las personas con las que han tenido el gusto de trabajar. Este magnífico ambiente es de lo que más les ha fascinado y sin duda podría ser lo más destacable de su experiencia. Un ambiente olímpico.